...antes de seguir que pronto se leerán comentarios de quienes son parte de este salù pa' todos, si abren mi pàgina veràn como trabajo-soy naturòpata-, pero formo parte de un equipo que va creciendo, hay psicoanalistas, terapeutas en shiatsu, trainers físicos etc., que van a ir apareciendo, la idea es compartir algo que pueda hacer bien, ya contarè còmo trabajamos,
www.ki-na.com.ar
... si uno de los caminos posibles es la fe en uno mismo estoy de acuerdo, si la fe en la palabra propia es el camino a la verdad...OK ahora sí la fe es en "algo" o "alguien" que le suponemos LA VERDAD, estamos fritos.
ResponderEliminarEn cuanto al amor...yo soy querendona y me llevo cada fiasco!!!, con pareja, hijos y demás fauna. Más bien pienso si en determinados momentos el amor adosa a lo que precisamente nos envuelve, una maraña complicada y pegajosa y ahí nos perdemos, ciegos,sordos, tercos. Perdidos encima en un laberinto que no es el nuestro. Esto en relación a lo que publicaste el día 18 de noviembre.
Fijate que Castoriadis lo dice. La salida no es sin perderse en el propio laberinto. Ese laberinto implica que uno de los corredores es el cuerpo.
Sería algo así: no todas las personas saben que TIENEN un cuerpo, lo llevan pero no se lo apropian. Entonces el cuerpo no da señales o las da y seguimos, sin pensar. Cuando el cuerpo se piensa como una pieza aparte del laberinto, esa ignorancia es tan importante como cuando uno le resta importancia, o no se da bola a lo que dice o a lo que sus percepciones (si las tiene) le señalan. Adueñarse de lo uno y lo otro nos volvería a hacer recorrer nuestro propio laberinto; recorrerlo atenta/o es el camino de la salida.
María, la rebelde