jueves, 10 de febrero de 2011

PARA QUIEN QUIERA DEJAR DE FUMAR

Va este vídeo, apaga los teléfonos, tómate un rato para estar a solas, fuma todo lo que quieras mientras lo miras, no da golpes bajos, y no muestra imágenes para impresionar,de tanto en tanto sugiero que pongas la pausa y sientas.... y... reflexiones...., luego sigues y si puedes me cuentas que piensas, está en 10 partes que debes ver de un tirón. suerte
http://www.youtube.com/watch?v=IMzJmAoHN2w

lunes, 7 de febrero de 2011

CONSTELACIONES FAMILIARES

Las opiniones respecto a Bert Hellinger están divididas. Su método analiza los conflictos intrafamiliares, en donde el orden en las familias determina en un escenario "teatral" los destinos de sus miembros
Bert Hellinger nació en 1925 en Stuttgart, Alemania y creció en una familia que rechazaba al nacionalsocialismo. Ello lo llevó a ausentarse de la Organización de Hitler para la Juventud, participando en una organización ilegal católica. A pesar de su oposición al régimen es enviado al frente, vive la contienda, el fracaso y la captura en un campo de prisioneros de guerra en Bélgica.

Terminada la guerra, a sus 20 años, entra en una orden católica y luego es enviado como misionero a África del Sur, donde vive con la tribu zulú. Allí se transforma en maestro y sacerdote, aprendiendo también su lenguaje. Su necesidad de conocer sus valores y su cultura lo lleva a relativizar las apreciaciones de lo que éstos significan en cada sociedad
Hellinger se interesa cada vez más por el proceso de las relaciones interpersonales. Observa los rituales de la tribu, su música y el momento de comunión que allí se vive, expresando las experiencias comunes humanas y la compresión de las diferencias.

Luego de 25 años de servicio deja el sacerdocio y se sumerge en Viena en estudios psicoanalíticos. Estos estudios lo conducen a conocer a “Janov`s Primal Scream” (el gritar como alivio sanador), lo que lo motiva a viajar a Estados Unidos y a adentrarse en la psicoterapia del cuerpo. Toma elementos de la Gestalt, el análisis transaccional y la terapia sistémica familiar, ahondando en las relaciones intrafamiliares y en como actúan determinadas “huellas” del pasado en las nuevas generaciones. De la programación neurolingüística toma el concepto de trabajar con recursos en vez de con ideas.

Su paradigma filosófico es Martín Heidegger “por la búsqueda las verdaderas palabras que resuenan en el alma” y su amor por la ópera alemana y por Wagner lo acompañan en sus viajes.
Las familias y su “conciencia en común”
A su forma de terapia la llama “constelaciones familiares”, como de terapia de grupo, con la tesis de que las familias tienen determinados órdenes naturales, “órdenes de amor”, y cuando estos órdenes se trastocan, surgen situaciones conflictivas que repercuten en las generaciones sucesivas. Este orden familiar esta dirigido por una conciencia común, la cual hace que nadie sea excluido.

Cuando un miembro de la familia es olvidado o dejado de lado, volverá a aparecer de algún modo en forma de identificaciones o implicancias con otros miembros del grupo. Es decir que la situación actual de una persona y sus conflictos están directamente relacionados con los conflictos, vivencias y alegrías de sus antepasados, incluso los que ya no viven. Es necesario entonces encontrar un orden nuevo para esas estructuras familiares difíciles, desencadenándose así una resolución de los problemas actuales.

Lo que una generación deje de resolver será la generación siguiente la que incluso inconscientemente intente resolverlo. Los asuntos no resueltos de los sistemas familiares anteriores (sucedidos dentro e incluso fuera de la familia) de una persona que pueden afectarla se manifiestan en forma de destinos trágicos, enfermedades, trastornos psíquicos y físicos y comportamientos conflictivos.

Hellinger intenta también hacer un abordaje social, por lo que postulan que es importante tener en cuenta las consecuencias de la violencia política. Si las decisiones políticas no toman en cuenta valores éticos justos, no existen ganadores. Según él mismo explica, futuros descendientes, ciudadanos, personas concretas, padecerán los destinos de sus antecesores. Los hijos de los ocasionadores de violencia, se identificaran con sus víctimas, y el dolor ocasionado se transmitirá generacionalmente
La búsqueda del orden en las constelaciones familiares



Los grupos de terapia son de entre 15 a más de 500 personas. Existirán diversas clases de asistentes a una reunión o seminario: los participantes, los “representantes” y los simplemente espectadores. Los primeros, de a uno, irán exponiéndole al terapeuta el tema a “representar”: problemas económicos, dificultades en su pareja o en su familia, y problemas de salud tanto física como mental.

Cada participante intentará tener presente su árbol genealógico, porque el terapeuta comenzará a preguntarle sobre sucesos trágicos o conflictivos en su familia de origen. El terapeuta elegirá que miembros de la familia serán representados primeros y el participante elegirá entre el público a personas que representen a su familia e incluso a él mismo. El participante colocará a estas personas en el lugar y en la dirección que intuitivamente siente.

Luego el terapeuta les pedirá a los representantes que expresen como se sienten. Allí se desencadena lo que Bert Hellinger denomina un proceso fenomenológico: los “sustitutos” comienzan a actuar como las verdaderas personas, e irán diciendo lo que perciben y sienten, guiados por el terapeuta se moverán hacia posiciones más cómodas, e incluso el terapeuta podrá elegir nuevos representantes para distintos miembros de familias, vivos o fallecidos o para sensaciones abstractas como una enfermedad, la muerte, el dinero o el amor, que vayan surgiendo en el acontecer de las representaciones familiares.

El desenlace de estas manifestaciones expresará los vínculos de amor y dolor que unen a las familias, pudiendo salir a la luz razones y secretos. Es entonces cuando aparece una “imagen-solución” donde existe un orden espacial básico, y en el cual todos los miembros, “representantes” se sienten bien, y el cual provoca un alivio para el participante y será el puntapié inicial para la resolución de sus relaciones negativas existentes
La búsqueda del orden en las constelaciones familiares



Los grupos de terapia son de entre 15 a más de 500 personas. Existirán diversas clases de asistentes a una reunión o seminario: los participantes, los “representantes” y los simplemente espectadores. Los primeros, de a uno, irán exponiéndole al terapeuta el tema a “representar”: problemas económicos, dificultades en su pareja o en su familia, y problemas de salud tanto física como mental.

Cada participante intentará tener presente su árbol genealógico, porque el terapeuta comenzará a preguntarle sobre sucesos trágicos o conflictivos en su familia de origen. El terapeuta elegirá que miembros de la familia serán representados primeros y el participante elegirá entre el público a personas que representen a su familia e incluso a él mismo. El participante colocará a estas personas en el lugar y en la dirección que intuitivamente siente.

Luego el terapeuta les pedirá a los representantes que expresen como se sienten. Allí se desencadena lo que Bert Hellinger denomina un proceso fenomenológico: los “sustitutos” comienzan a actuar como las verdaderas personas, e irán diciendo lo que perciben y sienten, guiados por el terapeuta se moverán hacia posiciones más cómodas, e incluso el terapeuta podrá elegir nuevos representantes para distintos miembros de familias, vivos o fallecidos o para sensaciones abstractas como una enfermedad, la muerte, el dinero o el amor, que vayan surgiendo en el acontecer de las representaciones familiares.

El desenlace de estas manifestaciones expresará los vínculos de amor y dolor que unen a las familias, pudiendo salir a la luz razones y secretos. Es entonces cuando aparece una “imagen-solución” donde existe un orden espacial básico, y en el cual todos los miembros, “representantes” se sienten bien, y el cual provoca un alivio para el participante y será el puntapié inicial para la resolución de sus relaciones negativas existentes
La búsqueda del orden en las constelaciones familiares



Los grupos de terapia son de entre 15 a más de 500 personas. Existirán diversas clases de asistentes a una reunión o seminario: los participantes, los “representantes” y los simplemente espectadores. Los primeros, de a uno, irán exponiéndole al terapeuta el tema a “representar”: problemas económicos, dificultades en su pareja o en su familia, y problemas de salud tanto física como mental.

Cada participante intentará tener presente su árbol genealógico, porque el terapeuta comenzará a preguntarle sobre sucesos trágicos o conflictivos en su familia de origen. El terapeuta elegirá que miembros de la familia serán representados primeros y el participante elegirá entre el público a personas que representen a su familia e incluso a él mismo. El participante colocará a estas personas en el lugar y en la dirección que intuitivamente siente.

Luego el terapeuta les pedirá a los representantes que expresen como se sienten. Allí se desencadena lo que Bert Hellinger denomina un proceso fenomenológico: los “sustitutos” comienzan a actuar como las verdaderas personas, e irán diciendo lo que perciben y sienten, guiados por el terapeuta se moverán hacia posiciones más cómodas, e incluso el terapeuta podrá elegir nuevos representantes para distintos miembros de familias, vivos o fallecidos o para sensaciones abstractas como una enfermedad, la muerte, el dinero o el amor, que vayan surgiendo en el acontecer de las representaciones familiares.

El desenlace de estas manifestaciones expresará los vínculos de amor y dolor que unen a las familias, pudiendo salir a la luz razones y secretos. Es entonces cuando aparece una “imagen-solución” donde existe un orden espacial básico, y en el cual todos los miembros, “representantes” se sienten bien, y el cual provoca un alivio para el participante y será el puntapié inicial para la resolución de sus relaciones negativas existentes
Sus alcances y su autenticidad
Nos dicen los expertos en la materia que las constelaciones familiares no requieren de un lenguaje sofisticado ni de consultas continuas y que pueden ser útiles en hospitales, prisiones, en juicios y en centros educativos. Puede interesar a personas que se dediquen a profesiones concernientes a la psicología, la asistencia social, la sociología, la medicina, la educación y las leyes.

Como todo fenómeno masivo y nuevo, estas “constelaciones familiares” han creado controversias en relación a su alcance científico y profesional, por lo multitudinarias que llegan a ser, por que no se remite a la historia clínica de los pacientes, sino que observa sólo los sucesos trágicos familiares, de manera muchas veces rápida y urgente, por las dimensiones de circo romano que han sólido tener, y en las cuales Bert Hellinger asume el rol de buen líder gurú de las psicoterapias, seguidos por muchedumbres donde “los perros ladran y las caravanas nos muestran su camino”.
Carola Rondinella
fuente:http://www.dw-world.de/dw/article/0,,1344091,00.html

martes, 21 de diciembre de 2010

"SEAMOS EL CAMBIO QUE QUEREMOS VER EN EL MUNDO" M. Gandhi

Entrevista al Dr. MARIO ALONSO PUIG.
CIRUJANO


Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia:
son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo.

"Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influída por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando". Hay que entrenar esa mente.

-Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?

-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía
en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

-¿Psiconeuroinmunobiología?

-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento,
la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios
físicos muy profundos.

-¿De qué se trata?

-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entretenido en un pensamiento negativo, deja el sistema inmunitario en una situación
delicada durante seis horas. El distréss, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

-¿Qué tipo de cambios?

-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual
porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

-¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior o eso es cosa de sabios?

-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la
respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales
entre los dos hemisferios.

-¿Cambiar la mente a través del cuerpo?

-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos
están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente -no más razonable- llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

-¿Dice que no hay que ser razonable?

-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando
nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el por qué, que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

-Exagera.

-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos
como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.

-Más recursos...

-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con
tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

-¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?

-Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una
frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal: "Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro".

-¿Seguro que no exagera?

-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras
emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

-¿Hablamos de filosofía o de ciencia?

-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos.Ellas pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas
y los procesos mentales. Científicos de Harward han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

-¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?

-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert
Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

-¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

-El miedo nos impide salir de la zona de confort; tendemos a la seguridad
de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

-La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente. Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya
espontaneidad primero ha de haber preparación, si no, sólo hay
automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.

-Déme alguna pista.

-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su
propia palabra. Cuando decimos "voy a hacer esto" y no lo hacemos, alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.

-Ver lo que hay y aceptarlo.

-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste, persiste. La aceptación es el núcleo de la
transformación.